Lunes 25 de mayo de 2009. 8 de la mañana.
Iba entrando al hospital “Calixto García” por la puerta dl fondo, la que da para la calle G, junto a varias personas, cuando de repente surge un hombre vestido de civil frente a mi y me arrincona contra una pared y me dice: dame tu carnet de identidad. Yo me sorprendí por lo inesperado del hecho y con la rapidez que había sucedido todo. Reacciono y le digo enseguida: ¿Quién es Ud., para atropellarme así? No le voy a dar mi identidad a un desconocido. Pero el hombre en una posición de fuerza, de amenaza, usando un tono dominante no me permitía continuar mi camino y me repetía: me lo tienes que dar. A lo que yo le siguió insistiendo que no lo iba hacer. El desconocido hombre entonces me mostro su carnet: D.S. E. Era del Departamento de la Seguridad del Estado. Yo aun no me había percatado bien de la situación porque estaba ensimismada en mis problemas de salud; no obstante miro a mi alrededor y veo a solo pocos pasos de mi a 4 hombres vestidos de civil con las flamantes motos Suzuki (son las que usan los agentes de la Seguridad), entonces comprendí la situación en que hallaba; eran los sabuesos, los represores, que estaban a la caza de los opositores al gobierno.
No me quedo otra alternativa que entregar mi carnet de identidad al agente, y enseguida se lo pasa a otro y comenzaron a hablar por el celular para hacer la correspondiente verificación en la oficina donde controlan a todos los cubanos: Villa Marista, el temible cuartel general de la policía política de Cuba.
Mientras eso sucedía yo les decía: no se molesten en verificarme porque ustedes saben perfectamente quien soy yo, una de las fundadoras de las Damas de Blanco. Finalmente después del chequeo me devolvieron mi identidad y me preguntaron que yo iba a hacer ahí, a lo que le conteste: voy a un turno para hacerme una mamografía. El agente me dijo: siga su camino.
Entre a la sala de espera del pabellón que me tocaba muy alterada; porque es tan aplastante sentirse constantemente vigilada, acosada, controlada hasta en los más mínimos detalles de la vida diaria. Una vez dentro de la sala de espera, repleta de personas, mayoritariamente mujeres, trate de conseguir una silla, y cuando lo logre me dispuse a leer el libro que llevaba; pero cuando levanto la vista del libro veo a pocos pasos de mi al agente que me había retenido a la entrada del hospital; estaba de pie, no se movía, parecía una estatua, y me observaba abiertamente, sin disimularlo; aquello fue desconcertante para mi. Me indignó la prepotencia, la arrogancia del agente pero no dije nada; no podía hacerlo porque estaba esperando asistencia médica, la necesitaba y no quería formar disturbios en la sala de espera.
Trataba de leer, de concentrarme en el libro, pero no podía. Pasaba el tiempo, varias horas y mi represor no se movía de su puesto de vigilancia. Cada vez que levantaba mi vista del libro, chocaba con la de él y una rebeldía se fue apoderando de todo mi ser; aquello era un atropello, una vejación, porque yo no iba al hospital para realizar actividades políticas; solo iba porque estaba enferma y necesitaba recibir asistencia medica.
Los agentes de la Seguridad del Estado cubano son como unos perros de caza, que ven peligro en todas partes; ellos no quieren que yo me manifieste, que hable en público, saben que yo soy muy directa y que enseguida abordo el tema de los presos políticos cubanos donde quiera que me encuentre; y temen que las personas que me oyen puedan reflexionar y cambiar su actitud sumisa, de tener siempre la cabeza baja, y que finalmente el pueblo despierte, pierda el miedo que los tiene paralizado y comiencen tambien a defender y a exigir sus derechos cercenados hace ya medio siglo.
Así pasaba el tiempo pero ya no aguantaba más aquel atropello y le pregunte a las personas que estaban sentadas delante de mí: ¿cuando ustedes entraron al hospital le pidieron su carnet de identidad, y a la vez la persona que lo hizo se identifico como un agente de la Seguridad del Estado? Y todos me dijeron que nadie los había molestado al entrar al hospital. Con la misma me volteo y le pregunte lo mismo a los que estaban sentados detrás de mí. Y todos me dijeron que no los habían molestado. Entonces yo dije: pero esto es solo conmigo. ¿Por qué me hacen esto? A lo que una mujer me contesto: a lo mejor Ud., habrá hecho algo. Yo le dije suavemente, pero con mucho dolor: yo no he infringido ninguna ley; lo que sucede es que soy una Dama de Blanco y me persiguen constantemente.
Nadie mas en aquella sala repleta de personas me volvió a dirigir la palabra, teniendo en cuenta que los cubanos son muy comunicativos, abiertos, conversadores; el silencio fue sepulcral; pegaban sus bocas al oído de la otra persona que tenían a su lado y hablaban en susurro; porque cuando la población detecta, ve, la presencia de un agente de la Seguridad del Estado, el pueblo ENMUDECE; es tanto el terror implantado que nadie osa levantar su voz aunque estén matando a alguien. El comportamiento de la mayoría de las personas aquí es de mucha cobardía, no quieren señalarse ante el gobierno. El miedo es uno de los grandes opresores que hay aquí.
La sociedad cubana se esta desmoronando por falta de coherencia porque la mayoría de los cubanos no tienen hambre y sed de justicia, de libertad por el terror que tienen sembrado dentro de ellos, y cuando aparece un agente de la Seguridad el pueblo se tambalea, se calla, se esfuma.
Hace falta que el Espíritu Santo actúe sobre los indefensos cubanos y les de fuerza, coraje para exigir sus derechos de ser tratados como seres humanos, con dignidad y respeto. Hace falta que Espíritu Santo guie a los cubanos hacia la verdad; al camino de la justicia. ! Cuando este pueblo va a entender que no podemos dejarnos aplastar por nadie ni nada en el mundo!
Se respiraba la tensión en la sala de espera del hospital. Me sentí mas mal aun al ver la docilidad del pueblo; porque ellos con su silencio tambien son cómplices de esta ignominia. ¡Que nivel de simulación tiene la mayoría de este pueblo; y que trastocado están los valores de muchos cubanos!
Pero mi represor seguía ahí de pie, imperturbable a pocos pasos de mi; él sabia que tenia toda la fuerza, todo el poder que le otorgaba el régimen para aplastarme como a una cucaracha como ya me habían dicho en reiteradas ocasiones cuando funcionarios del gobierno me citaban para sus oficinas para amenazarme, y decirme que me iban a desaparecer, que me llevarían presa, y que me condenarían a 25 años de prisión y que yo estaba ya vieja y enferma y que no lo soportaría y muchas cosas mas, si yo seguía haciendo denuncias y caminando junto a las Damas de Blanco; y yo con toda la indefensión del mundo tenia que soportarlo, porque nadie me iba, ni podía ayudarme. Lo que me están haciendo es un atentado al derecho del ciudadano, un abuso de autoridad.
Yo me sentía acorralada, atropellada, avasallada… y varios agentes de la Seguridad del Estado seguían a pocos pasos de mi afuera del pabellón esperando acechando como lobos feroces, a las pobres e indefensas victimas: las Damas de Blanco o a los opositores.
Durante toda mi larga espera me costo mucho trabajo mantener el control, porque yo en realidad lo que quería era ir para arriba de ellos y gritarle todas las verdades que en reiteradas ocasiones les había dicho en voz alta a varios funcionarios del gobierno cuando me citaban para el Ministerio del Interior, Estaciones de Policías u otras dependencias del gobierno; pero ese no era el momento porque estaba esperando un turno en el hospital para que me hicieran una mamografía.
Pero la persecución, el acoso constante produce un desequilibrio emocional y físico muy fuerte porque todo mi cuerpo temblaba como una hoja de papel azotada por el viento y tenia las manos frías y húmedas por el sudor, la boca reseca, el corazón me latía desbocadamente, el dolor precordial se agudizo, y las taquicardias se aceleraron; en fin todo mi cuerpo sufrió una violenta transformación; era como si un ciclón hubiera entrado dentro de mi ser, y las lagrimas corrían silenciosamente por mi rostro; pero yo seguía allí sentada inmóvil con mi libro abierto como si estuviera leyendo apaciblemente; pero yo no veía nada, ni el libro, ni la cantidad de personas que había a mi alrededor en la sala de espera. Era tanto mi sufrimiento, mi impotencia, de no poder hacer ni decir nada, de tener que soportarlo todo calladamente que mi organismo se resintió, se afecto mucho.
En mi desesperación y desamparo solo pensaba en huir, escapar de aquel lugar…pero ¿A dónde escapar? Si toda la Isla de Cuba la han convertido en una gran cárcel.
Yo quería gritarles a todos los allí presente lo que estaban haciendo conmigo; que soy una pacifica Dama de Blanco que nosotras solo pedíamos la libertad para nuestros seres queridos cuyo único delito fue pretender ejercer sus derechos a la libertad de expresión, y pedir cambios al gobierno para contribuir pacíficamente a la mejoría de todos los cubanos, y por tales causas fueron condenados a prisión con penas de hasta 28 años. Pero yo no podía hacerlo en el hospital como ya lo había hecho en otros lugares, porque necesitaba hacerme la mamografía y ver al medico.
Viví cuatro horas y pico de angustia en esa sala, y cuando finalmente me llamaron para el lugar donde se hacia la prueba, entré muy abatida y descontrolada por soportar tantos atropellos sin poder protestar y cuando entre al cubilo para desvestirme, rompí a llorar de rabia, de indignación, de impotencia por no haber podido decir nada a mis represores y al pueblo allí congregado; porque ese no era mi estilo; cada vez que me acosaban, me amenazaban yo me defendía blandiendo en mis manos la Declaración Universal de Derechos Humanos y exigiendo que se respetaran mis derechos.
Explote, no podía aguantar mas, y los sollozos me sacudían toda; estaba soltando toda la represión que contuve en la sala de espera ante la vigilancia de mis represores, y ante un segmento de este pueblo que sufre tambien las torturas de este mal gobierno, pero sin embargo lo soportan todo, lo aguantan todo sin el mas mínimo deseo de rebelarse, de protestar, de defender sus derechos cercenados hace ya 50 años.
Así las cosas, cuando la técnica entro al cubículo y me vio se asusto mucho y me dijo que la prueba no era muy dolorosa, que se soportaba; a lo que yo le dije: yo no lloro por el dolor de la prueba; lloro de impotencia porque me han vejado, humillado en la sala de espera por la sencilla razón de que soy una Dama de Blanco. La técnica me dijo: ah es Ud., la Dama de Blanco; ya me habían dicho que estaban vigilando a una Dama de Blanco; pero cálmese, me dijo amablemente la joven técnica; tiene que hacerse la prueba después de haber esperado tantas horas y de los problemas que Ud., tuvo; y mientras la técnica me hacia la mamografía me dijo: ¿Uds., son asalariadas de los Estados Unidos? ¿A Uds., les pagan por hacer eso? Yo le respondí pacíficamente: A nosotras no nos pagan ni mandan dentro de Cuba ni en el extranjero. Todo eso son mentiras que dice el gobierno por los medios de comunicación para que nos rechacen, nos cojan odio y nadie se solidarice con nuestra causa; y como el gobierno es el único dueño de todos los medios de comunicación y de todas las cosas de este país, así como también de las persona, quieren desprestigiarnos ante la opinión publica nacional e internacional diciéndonos que nosotras somos asesinas, vende patria, traidoras, prostitutas, terroristas, asalariadas y un largo etcétera.
Le seguía diciendo a la joven técnica que nosotras las Damas de Blanco al igual que todo el pueblo no tenemos derecho a los medios de comunicación para defendernos de esos infundios; y no podemos decirles al pueblo cubano quienes somos y lo que pedimos pacíficamente. Le dije tambien que no se deje engañar por las eficientes campañas publicitarias, por la propaganda comunista; eso lo hace el gobierno para confundir al pueblo. Yo la invito a Ud., que visite mi humilde hogar para que vea como vive una Dama de Blanco y vea que todo en mi casa esta roto, viejo que permanece igual como hace 50 años, que fue cuando comenzó esta gran tragedia en Cuba, donde solo prima la falta de libertad, la falta de derechos; donde solo hay hambre, miserias y destrucción.
Le seguía explicando a la joven técnica mientras ella me hacia la mamografía, que las Damas de Blanco éramos las esposas, madres, hermanas, tías y demás familiares de los presos politicos y de conciencia del Grupo de los 75, que habían sido encarcelados en marzo de 2003 y condenados en juicios sumarísimos a penas de hasta 28 años de prisión; y que ya llevábamos las Damas 6 largos y angustiosos años caminando por la Quinta Avenida en Miramar, bajo el ardiente, sol, la lluvia o los ciclones, todos los domingos para pedir pacíficamente la libertad de todos los presos politicos .
A lo que la joven técnica me dijo: ¿Pero para que Uds., protestan contra el gobierno si aquí no se puede hacer nada? Mira todo lo que Uds., están sufriendo y no van a lograr nada; porque contra esta gente no hay quien pueda. Y me siguió diciendo la técnica: yo nunca he podido leer la Declaración Universal de Derechos Humanos, y no se cuales son mis derechos. Solo se que no puedo protestar contra el gobierno porque iría presa al igual que esta su esposo.
Se me destrozaba el alma al oír hablar a la joven técnica; me quede aterrorizada, sin palabras, solo pensé: Dios mío que indefensión tiene este pueblo.
Así de simple, de sencilla es la situación aquí en Cuba. Tienen a todo el pueblo AMORDAZADO, ATERRORIZADO
El pueblo cubano no sabe que Cuba es consignataria y gestora de la Declaración Universal de Derechos Humanos desde el día 10 de diciembre de 1948; pero… ¿Cómo lo va a saber el pueblo si aquí en Cuba no se publica, no se divulga, no se estudia en ninguna institución esta declaración?
La técnica se equivoco y me tuvo que volver hacer la mamografía; ella estaba alterada porque se iba enterando a través de mi testimonio de todas las cosas que el pueblo no sabia, porque ella me dijo que no poseía cables clandestinos para ver canales extranjeros, ni podía oír Radio Martí, ni tenia acceso a la prensa extranjera, ni al Internet; en fin que no tenia medio alguno para saber de nuestra lucha por la libertad de los presos politicos; y a la vez entraron otros dos técnico y ella les decía: esta paciente es una Dama de Blanco y la están maltratando mucho, es escalofriante su testimonio.
Me despide de la técnica, dándole las gracias por su atención, y le dije: pero no se preocupe Ud. nosotras las Damas de Blanco hemos tenido que soportar, aguantar tantas injurias en los horrorosos actos de repudios, tantas calumnias; pero no le tenemos rencor a nadie, ni albergamos odios, solo tenemos mucho amor en nuestros corazones; yo le pido a Dios que la proteja a Ud. y a su familia; le di un beso y salí del hospital.
Allí quedaron los secuaces del gobierno vigilantes en sus guaridas a la caza de la próxima victima.
Al filo del mediodía salí del hospital Calixto García muy deprimida porque había vivido casi 6 horas dentro de ese recinto hospitalario muy difíciles y la tristeza me embargaba y me preguntaba: ¿Por qué los seres humanos no se aman por encima de la diferencias teniendo en cuenta que no hay mayor amparo que tenernos a nosotros mismos? ¿Por qué no podemos vivir como hermanos y no como enemigos? Recordaba el Evangelio donde Jesucristo nos dice:” Amanse los unos a los otros”; pero esto aquí en la Cuba comunista de los Castros es muy difícil por no decir imposible de realizar, porque lo mas terrible en este país es la división que ha engendrado este despótico gobierno.
A los indefensos cubanos solo le han dejado tres opciones: morirse huyendo en una endebles balsas tratando de cruzar el estrecho de la Florida en busca de la libertad; morirse dentro de una de las mas de 200 cárceles del país; o morirse dentro de la gran cárcel que es toda Cuba; porque morirse es la única esperanza de los cubanos. No hay más na… como dicen los cubanos. Porque ya el pueblo no tiene esperanza, porque siempre estamos iguales o en peores condicione; la constante hambre, miseria, destrucción y la invariable violación de los derechos humanos; toda la Revolución terminó en un enorme fracaso.
Pero yo si vivo aun con esperanza; y las Damas de Blanco vamos a seguir luchando hasta que logremos la libertad de nuestros seres queridos; porque mientras existan presos politicos en Cuba, habrá Damas de Blanco luchando por su libertad.
El haber sido tocada, el haber vivido tantas espantosas experiencias han cambiado toda mi vida; me han transformado en una persona mas sensible, mas solidaria ante el dolor y el sufrimiento del pueblo cubano; y todo esto se lo debo al movimiento de las Damas de Blanco, porque entre todas nosotras ha surgido una hermandad muy fuerte, difícil de romper ya, a pesar de haber transitado por caminos muy escabrosos y aun no sabemos que nos deparara el futuro…porque la capacidad que tiene este sistema comunista de hacer cosas terribles no tiene limites, y es implacable para mantener el poder y el control sobre el pueblo; capaz de hacer cualquier cosa contra las indefensas Damas de Blanco.
Manolo un buen amigo mío me dijo una vez: “Dolia las Damas de Blanco están haciendo un trabajo muy importante en la restauración de la familia y la sociedad cubana, y deben seguir existiendo aún después de lograr la libertad de los presos politicos y la democratización de la Isla. Las Damas de Blanco deben seguir existiendo como una Institución para seguir velando por el estricto cumplimiento de los Derechos Humanos en Cuba”.
Una amiga mía cristiana tambien me dijo: Dolia las Damas de Blanco son la esperanza de Cuba; las Damas de Blanco merecen respeto, consideración y solidaridad por todo el dolor que están sufriendo; sigan adelante que Dios esta con ustedes.
Muchos cubanos ven a las Damas de Blanco como mensajeras de una esperanza y voceras de todas las injusticias que comete este gobierno contra el indefenso pueblo; porque nos manifestamos públicamente a pesar de toda las amenazas, represión, hostigamiento, y a veces hasta golpes que hemos recibido en estos 6 largos años de haberse fundado nuestro movimiento para pedir pacíficamente la libertad de todos los presos politicos.
Llegue a mi apartamento y seguí pensando en lo sucedido en la mañana en el hospital, y para comprende un poco a la joven técnica que me asistió y el comportamiento de las personas que estaban en la sala de espera, volví a releer un articulo que me ha impresionado mucho, es de un periodista independiente que no conozco, el articulo en cuestión es: La desconfianza., por Raúl Soroa, y un párrafo dice textualmente:” Los regímenes totalitarios basamentan su control sobre la sociedad en tres pilares fundamentales: el terror, la propaganda y la desconfianza. El terror les permite eliminar mediante la fuerza cualquier tipo de oposición y paralizar, mediante el miedo, la resistencia. La propaganda, sabia, intensiva e inescrupulosamente utilizada, les facilita engañar a la mayoría de los súbditos. La desconfianza tiene efectos seguros y duraderos.”
Leyendo una y otra vez este articulo puedo comprender mas la situación que yo viví en el hospital; porque… ¿acaso la joven técnica y las personas congregadas allí esa mañana no es tan viviendo en la misma Cuba que yo vivo, donde no hay libertad, democracia ni se respetan los derechos humanos, y donde todos vivimos en un país en ruinas? Claro que si. Pero el terror, la propaganda, la desconfianza, el miedo, la división, el agente oculto, y muchas cosas más los tienen paralizados.
Pero hay otra cosa, además de esto creo yo; es el lavado de cerebro de las personas que viven bajo sistemas totalitarios, ¿existe en verdad?; tal y como lo he leído en algunos libros prohibidos en Cuba; porque de lo contrario tantas personas no se creerían todo lo que este mal gobierno les dice en los medios de comunicación; la población cubana sabe que la televisión miente constantemente; porque no solo la joven técnica me ha dicho que nosotras somos asalariadas de una potencia extranjera, (entiéndase los Estados Unidos), sino otras personas que yo se que no están de acuerdo con este sistema, tambien me lo han preguntado. ¿Qué es lo que pasa? No lo se; solo se que resulta vergonzoso que las Damas de Blanco, que somos mujeres pacificas e indefensas, que solo pedimos la libertad de los prisioneros politicos y de conciencia encarcelados injustamente, seamos atropelladas, maltratadas, perseguidas a todas partes por los poderosos agentes de la Seguridad del Estado.
Así las cosas bajo todo el estrés vivido durante el día en la consulta del hospital, por la noche tuve una las constantes pesadilla que me persiguen desde que mi esposo Nelson cayo preso hace ya mas de 6 años. Pero la pesadilla de anoche fue algo inusual, me sorprendió, y a la vez me lleno de indignación contra mi misma. En verdad que el poder que ejerce el gobierno totalitario es ABSOLUTO, penetra hasta lo más hondo del ser humano para destruirlo; esto es una locura. Desperté muy asustada y me vino a la mente las palabras que leí sobre lo que dijo Aristóteles: “cuando el hombre se aparta de la ley y la justicia es el peor de los animales”
lunes, 16 de noviembre de 2009
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